Por su mal carácter, un exitoso empresario se estaba quedando sin amigos, incluso, familia allegada. El psicólogo no pudo resolverle el problema, tampoco el psiquiatra a pesar de atiborrarlo a pastillas. Quien sí lo hizo fue el tabernero de un pueblo. Y todo sucedió por casualidad.Resulta que Jorge, ingeniero de profesión y empresario de éxito, pero muy temido por su mal talante, se trasladó a las inmediaciones de un pueblo con toda su
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