Antonio Capel Riera

Distinguido con diploma de honor, Insignia y medalla de oro

¡El abuelo se va de fulanas...!¡Hay que pararlo!

Don José hizo una gran fortuna con la exportación de cítricos y con la venta de agua de sus embalses para el riego de limoneros, naranjales y mandarinas. Eran muchos los agricultores que necesitaban agua para sus cultivos y Don José les vendía el líquido elemento obteniendo enormes ganancias. ¡Dichosa escasez de agua!

A pesar de ser Licenciado en Derecho, Don José nunca ejerció la profesión, sin embargo, le fue muy útil para el desarrollo de su empresa. Exportó a casi toda Europa y parte de África. Tiene tres hijos a los cuales les ha dado lo mejor que se puede dar: carreras universitarias. Dos de ellos son abogados y otro médico.

Don José hizo una gran fortuna con la exportación de cítricos y con la venta de agua de sus embalses para el riego de limoneros, naranjales y mandarinas. Eran muchos los agricultores que necesitaban agua para sus cultivos y Don José les vendía el líquido elemento obteniendo enormes ganancias. ¡Dichosa escasez de agua!

A pesar de ser Licenciado en Derecho, Don José nunca ejerció la profesión, sin embargo, le fue muy útil para el desarrollo de su empresa. Exportó a casi toda Europa y parte de África. Tiene tres hijos a los cuales les ha dado lo mejor que se puede dar: carreras universitarias. Dos de ellos son abogados y otro médico.

Al cumplir los setenta años Don José enviudó, liquidó la empresa y repartió el dinero en cuatro partes: tres para los hijos y una para él. A cada uno tocó a mas de dos millones de €uros, dinero mas que suficiente para vivir como un Sultán.

Los hijos, pese a estar en muy buena posición económica, este obsequio millonario les supuso una sorpresa imprevista. Cambiaron de coche, planificaron un crucero e hicieron innumerables fiestas. ¡La familia feliz!

Pero al poco tiempo todo empezó a violentarse. El padre empezó a frecuentar una afamada cafetería cerca del edificio donde viven los hijos, acompañado de mujeres de dudosa reputación. Un día aparecía con una morena espectacular, otro, con una rubia despampanante, en fin, no pasaba inadvertido su comportamiento para los vecinos del barrio. No podían creer que Don José, casto y puro, de misa dominical y padre ejemplar anduviese en esos devaneos amorosos.

Pronto llegó a oídos de los hijos las aventuras amorosas de este “añejo casanova”, y decidieron celebrar una reunión urgente de familia porque se estaba convirtiendo en la comidilla del barrio y de la ciudad, y vivía mancillando el honor de la familia, además, de desprestigiar profesionalmente a los hijos.

LEER MAS AQUI...


VOLVER
¡El abuelo se va de fulanas...!¡Hay que pararlo!

Facebook Twitter Youtube
Diseño web Murcia