A diferencia de que en otras partes del cuerpo, las verrugas crecen hacia fuera, en los pies, lo hacen hacia adentro debido al peso y a la presión que se ejerce sobre la planta del pie cuando se está parado o caminando.
Se manifiestan con fuertes dolores al caminar y generalmente aparecen en grupo.
Las verrugas plantares son difíciles de tratar, pero se han registrado resultados positivos con la aplicación de ácido salicílico u otras preparaciones especiales que se consiguen fácilmente en las farmacias. Este ácido lo que hace es ablandar la región y exponer al virus que las produce.
Otros tratamientos incluyen inyecciones directas en las verrugas, su congelación con nitrógeno líquido y en casos extremos se recurre a la cirugía para extraerlas.
Es importante que por ningún motivo trate de quitar las verrugas con tijeras, navajas o cuchillos, ya que además de que puede lesionar tendones y nervios, también puede provocar una hemorragia severa. En caso de detectar que tiene alguna verruga plantar, acuda con un podólogo.
